Un hombre viaja desde España hasta Argentina con una llave en el bolsillo. Una amiga le ha dejado una casa, una quinta en el campo para pasar unas semanas. A ella, a esa amiga, le hablará mediante cartas, le relatará sus experiencias, el poder de la propia casa y de algo que hay afuera, más allá. Lo que persigue, de nuevo, es la soledad, su soledad, pero muy pronto conocerá a algunas personas que lo obligarán a salir, a formar parte de algo más, de todas esas vidas, su encierro, su terror, su esperanza, su humanidad. Entre ellas, un joven gaucho, hijo de un acaudalado estanciero, que lo guiará por el territorio y las costumbres; un pastor enloquecido que habita una cueva junto a su hija y sus animales; y otros personajes que conformarán, dentro de la inmensidad de la planicie, un peculiar microcosmos. La propia pampa argentina ―sus sonidos, sus noches, su luz― acompañará, como un ente superior, como un narrador total, su recorrido, su mirada, y el extraño transcurso de esos días.
La historia nos lleva junto a un hombre que viaja desde España hasta la inmensidad de la pampa argentina buscando soledad en una finca prestada, pero lo que encuentra es un reencuentro conmovedor con la humanidad. A través de las cartas que le escribe a su amiga, somos testigos de cómo la llanura, sus sonidos y sus noches se convierten en un personaje vivo que empuja al protagonista hacia una necesaria transformación interior. Con una prosa poética impecable, íntima y desprovista de pomposidades, Colell teje un microcosmos rural habitado por personajes fascinantes que destilan una verdad sobrecogedora. Es un libro breve pero de una intensidad silenciosa extraordinaria, ideal para quienes disfrutan de las lecturas pausadas que acarician el alma. Una novela bellísima sobre la soledad y la esperanza que reconforta como volver a casa y deja un poso de luz inolvidable en el corazón.
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