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Maus II

Art Spiegelman

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Paginas: 138

Genero literario: Cómic

Sinopsis:

Al primer volumen de Maus lo alabó la crítica por lo insólito de su propuesta y por tratarse de una obra de arte brutalmente conmovedora. En ella, los lectores conocimos a Vladek Spiegelman, un judío superviviente del Holocausto, y a su hijo, un historietista que intentaba reconciliarse con su padre, con la terrible historia de este y con la mismísima Historia. La forma elegida para relatarlo, un cómic (donde los nazis son gatos y los judíos, ratones), lograba desposeernos de cualquier atisbo de cercanía que pudiéramos tener con los hechos referidos, y lo conseguía precisamente porque se acercaba a lo inefable empleando formas diminutivas.

Este segundo volumen, que lleva por subtítulo “Y aquí comenzaron mis problemas”, nos traslada de los barracones de Auschwitz a los bungalows de los Catskills. Genuinamente trágico y cómico a partes iguales, alcanza una gran complejidad en el tratamiento de los temas y una precisión de pensamiento inéditos en el cómic y poco habituales en cualquier otro medio artístico. Porque Maus une dos historias poderosas: la narración espeluznante de Vladek, un relato de supervivencia contra todo pronóstico, que retrata la gran paradoja del vivir día a día en un campo de exterminio, y los pormenores de la tortuosa relación que el autor mantiene con su padre en la vejez.

Comentario

Si con la primera parte ya estabas flipando, Maus II te termina de rematar porque aquí entramos de lleno en el infierno de Auschwitz. Spiegelman no se corta un pelo y te muestra la supervivencia como algo puramente azaroso y cruel, lejos de los cuentos de hadas. Lo que más me vuela la cabeza es el "meta-relato": ver al autor agobiado por el éxito del primer libro mientras intenta lidiar con un padre que se vuelve más difícil cada día. Es una bofetada de realidad que te recuerda que el trauma no se acaba cuando abren las puertas del campo.


La relación entre Artie y Vladek llega a un punto crítico que te rompe el corazón, sobre todo con el misterio de los diarios de su madre. El dibujo sigue siendo austero, pero ahora se siente más asfixiante, reflejando perfectamente ese sentimiento de culpa del superviviente que lo impregna todo. Es un cierre magistral que te deja vacío pero agradecido de haberlo leído, porque entiende que la historia no tiene un "final feliz" redondo, sino una cicatriz que no cierra. Si la primera parte te gustó, esta es la que le da el sentido de obra maestra absoluta.